Tumores de la piel

Los canceres de piel más frecuentes son el carcinoma basocelular y el carcinoma espinocelular. Ambos están asociado a pieles muy dañadas por el sol y/o a pieles muy blancas. Más del 70% de estos tumores se asientan en la cara, orejas y cuello, aunque también pueden ubicarse en el tronco u otras partes del cuerpo. Estas variedades afortunadamente en la mayoría de los casos solo afectan los tejidos circundantes y rara vez llegan a ser mortales. Sin embargo deben tratarse en forma oportuna para evitar que se extiendan ya que son localmente infiltrantes y en el caso del espinocelular puede dar metástasis en los ganglios de la región afectada y en otros órganos, a veces comprometiendo la vida del paciente. El tratamiento de elección para la mayoría de los cánceres de piel es quirúrgico. Los cirujanos plásticos son los especialistas indicados para la remoción de dichos tumores (una vez que fueron diagnosticados por el dermatólogo), debido a que primordialmente afectan el rostro y se busca la curación, pero con el mejor resultado desde el punto de vista cosmético. Para su tratamiento es necesario extirpar totalmente la tumoración con un margen de piel sana, siendo necesario muy frecuentemente procedimientos reconstructivos como lo son los colgajos ó injertos. También algunas lesiones en la piel pueden no ser malignas pero afectar la cosmética del rostro, como por ejemplo verrugas y lunares localizados en la nariz, labios, parpados o cualquier otra parte que afecte la imagen. Estas lesiones pueden extirparse con técnicas de cirugía plástica, dejando un rostro limpio y sin ninguna cicatriz evidente.